Una fiesta castiza merece un brindis a la altura.
Cada 15 de mayo, Madrid se transforma. Chulapos, claveles, rosquillas y mantones inundan la ciudad para rendir homenaje a su patrón: San Isidro Labrador. Es una de esas celebraciones donde el ambiente se contagia, la música suena por todas partes y, cómo no, el buen comer y el buen beber ocupan un lugar protagonista.
Y si de beber se trata, ¿qué mejor que hacerlo con vinos de Madrid?
Sí, en Madrid también se hace vino (¡y del bueno!)
Puede que el viñedo madrileño no sea tan conocido como otras denominaciones, pero la realidad es que la Comunidad de Madrid lleva siglos produciendo vino, y desde 1990 lo hace con Denominación de Origen propia. La subzona de Arganda, donde nacen nuestros Sanz La Capital y Sanz La Capital Roble, ofrece suelos calcáreos y climas extremos que imprimen carácter a sus vinos. Aquí, el Tempranillo se expresa con toda su fuerza, dando lugar a tintos intensos, afrutados y muy equilibrados.
Dos vinos, dos formas de brindar
Para un picnic en la Pradera o una comida familiar, Sanz La Capital es un tinto joven, fresco y con una fruta roja muy viva que marida de maravilla con embutidos, quesos y platos tradicionales como los callos, el rabo de toro o unas albóndigas en salsa. Es un vino amable y directo, perfecto para brindar con alegría.
Si buscas un punto más sofisticado, Sanz La Capital Roble te lleva un paso más allá. Su crianza de 4 meses en barrica le aporta notas de vainilla y cacao sin restar protagonismo a la fruta. Es ideal para acompañar asados, carnes rojas o platos ahumados cuando la celebración se alarga y el menú se pone serio.
El brindis más castizo
San Isidro es mucho más que una romería: es identidad, tradición y ganas de celebrar. Así que este año, levanta tu copa con orgullo. Ya sea en plena verbena, en casa o en la terraza de tu bar favorito, brindar con vinos de Madrid es una forma deliciosa de celebrar lo nuestro.
Y recuerda: no hay San Isidro sin música, sin rosquillas… y sin un buen vino que te arranque una sonrisa.


