Más #LasChaladasDeLaHistoria: mujeres que cruzaron la frontera de la “cordura” para llegar más lejos.

Ser mujer nunca ha sido fácil, y mucho menos cuando éstas intentan abrirse hueco en lo que, en principio, parece ser un mundo de hombres. Por esto, y para celebrar en Día de la Mujer, queremos unirnos a todas ellas recordando esas chaladas de la historia que con su locura han abierto puertas para todas las que venían detrás. Porque una chalada es una mujer valiente y luchadora ¡y merecen su homenaje en el día de hoy!

«La cordura no es otra cosa que saber mostrar tu chaladura”. Es es el punto de partida de nuestro nuevo vino La Chalada, un original blanco semidulce 100% Verdejo elaborado con una selección de uva procedente de viñedo propio. Esta idea da pie a la serie de artículos #LasChaladasDeLaHistoria, cuya primera parte compartimos contigo hace unos meses.


¡Brindamos por todas #LasChaladasDeLaHistoria!

AMELIA EARHART (1897-1937)
Desde pequeña, el sueño más loco de Amelia era poder volar. Tras bautizar a su primer aeroplano como «el Canario» y pasar años haciendo realidad su sueño de ponerse a los mandos de distintos aviones, vio la oportunidad de hacer historia y no pudo contenerse: fue la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario en el año 1932. El final de Amelia no podía ser menos romántico que su hazaña más conocida, pues Earhart desapareció en el Océano Pacífico durante uno de sus vuelos.

RIGOBERTA MENCHÚ (1959)
Rigoberta fue la primera mujer indígena, además de la más joven, en recibir el premio Nobel de la Paz. Su lucha se encamina a enfrentar la dureza con la que tratan a la minoría indígena en Guatemala. Sufrió en primera persona las condiciones pésimas en las que vive el grupo maya quiché, al que pertenece, y decidió cometer una gran y maravillosa locura: ¡luchar por cambiarlo!

LUSIA HARRIS (1955) 
¿Es cosa de locos haber visto alguna mujer en el draft de la NBA? ¡Pues aquí está! Lusia Harris ha sido la única mujer, hasta el momento, en ser elegida en un draft de la NBA oficialmente. Todo un logro sobre todo si tenemos en cuenta que esto pasó en los EEUU de los 70. ¡Una chalada de las buenas!

ROSA PARKS (1913 – 2005)
En 1955, cuando aún existía la segregación en EEUU, Rosa se le ocurrió “la locura” de negarse a ceder su asiento a un hombre blanco en el bus. A pesar de que fue detenida y multada por este “atrevimiento”, su iniciativa movió conciencias y provocó la creación de una asociación para defender los derechos de los negros. Asociación presidida por Martin Luther King, que consiguió entre otras cosas la abolición de la segregación en los transportes públicos. El resto es historia.

MARIE CURIE (1867-1934)
Normalmente, si ves un resplandor en un mineral, apreciarás su belleza y poco más. Pero Marie Curie necesitaba saber por qué las sales de Uranio transmitían unos rayos de naturaleza desconocida. Así, acabó descubriendo junto a su marido los elementos radiactivos polonio y radio, convirtiéndose en la primera persona en ganar dos premios Nobel de Física, y otro de Química.

JANE GOODALL (1934)
Cuando de niña le reglaron un chimpancé de peluche, no se imaginaba convirtiéndose en la mayor experta del mundo en estos animales. Al poco de empezar su carrera viajó a Tanzania con la misión de investigar por primera vez a los chimpancés salvajes de la zona. Lo hizo con la única compañía de su madre y un cocinero. ¡Nos encanta esta chaladura!

SALLY RIDE (1951-2012)
De esto que ves un anuncio en el periódico para ser astronauta y acabas convirtiéndote en la tercera mujer en llegar al espacio, ¡qué locura! Además, es la primera astronauta LGTB conocida hasta el momento, pues mantuvo una relación secreta por más de 27 años con una reconocida psicóloga.

ROSALÍA DE CASTRO (1837 – 1885)
Rosalía de Castro es un referente en la literatura novelística y poética española. Chalada como la que más, es también un modelo para el feminismo: no se dejó abatir por las voces que la avocaban a hacerse cargo del hogar y dejar la escritura, sino que se rebeló en forma de escritos que han pasado a la historia: “No dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos”. Esta frase de su libro “Carta a Eduarda” refleja perfectamente la presión a la que la sometían, ¡y que nunca tomó como consejo!

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